Pasan desapercibidas pero ahí están. No son de diseño y por supuesto no son franquicias, son lugares únicos porque así son sus dueños. ¿Cuántas veces habéis ido a la Latina a tomar unas cañas?, seguro que muchas, ¿cuántas veces os clavan por unas cuantas cervezas? seguro que muchas también. Aquí es donde tiene sentido publicar este post. Hay dos sitios únicos en la zona, tomando la plaza mayor con centro geográfico uno y otro lugar pillan a 5 minutos.

LA ESCONDÍA (Puerta Cerrada, Plaza Mayor, Madrid)
En lo que se conoce como “Puerta Cerrada” , casi al comienzo de la calle Segovia (la que pasa por debajo del viaducto desde donde tantos se suicidan), está este lugar escondido en una esquina. El lugar lo regenta un tal Chicho que acostumbra a llevar sombrero y que es del barrio de toda la vida. Tiene una clientela fiel de edades medias, gente tranquila que disfruta de tomarse unos botellines. Siempre hay patatas fritas en la barra y si te apetece te montan unas buenas tablas de embutidos o quesos (esas se pagan aparte).

Si llegas a tiempo hay sitio para sentarse en sus curiosas estancias, y si no te quedas de pie en la barra admirando el mapa de la pared o el reloj de péndulo (mi abuela tenía uno igual)
Si hace bueno la gente se la toma en la puerta sin armar mucha bulla y por el momento parece que no te dicen nada (ahí está la policía, mientras no digan nada, al dueño no creo que le importe mucho)

Es importante el ambiente musical que tiene el sitio, blues, rock y otros estilos cercanos siempre de buena calidad, clásicos que nunca mueren y nada de música pachanguera de moda. Para mi este sitio está a la altura de mis exigencias y es que lo único que pido es un sitio que nos haga sentir como en casa y que nos atiendan con humanidad y simpatía.

Por si te pierdes busca en Puerta Cerrada una farmacia bajando un poquillo la calle Segovia, cuando llegues a su puerta verás la esquina mágica.

Extraído de Tapas.es

“Esta taberna fue una de las primeras en abrir en lo que es ahora una de las zonas de tapeo más importantes de la ciudad. Es bastante pequeña pero hay sitio de sobra para tomar un estupendo vino o cerveza (hay negra de grifo). Las tapas, medias raciones y raciones que tienen son embutidos y quesos, casi todos ellos de la región de Extremadura.
Los camareros son estupendos y los clientes (nuevos y de toda la vida) se sienten como en casa. Por cierto, no dejen de fijarse en las obras de arte de las paredes.”

LA TABERNA DE SANCHO PANZA (C/Los Milaneses 2, plaza mayor Madrid)

Sólo he estado tres veces en este sitio, suficiente para saber que aquí te tratan como es debido. El establecimiento no deslumbra por su decoración pero hay algo que te hace sentir cómodo y creo que es que el dueño (Jesús) que no busca enriquecerse a costa de los clientes. Lo primero e importante es que sin conocerte de otras veces te ofrece las mismas abundantes tapas que se confunden con raciones que al cliente habitual. Si te diriges a él con simpatía, te devuelve con la misma moneda, trato afable y cercano.

Es un sitio ideal para charlar con los amigos y cenar algo sin que se te abran las carnes (ya sabemos como está la cosa económica), las cañas están correctamente tiradas y el entorno es muy atractivo con el Mercado de San Miguel cruzando la calle Mayor y la calle de La Pasa bajando hacia la Latina.

Cuando está el dueño te tratan mejor y no se les “olvida” el papeo. Si no te importa pagar un poco se salen las raciones de humus.

Siempre dejo propina en los establecimientos, pero aquí lo hago con plena satisfacción porque el tío se lo curra. Las últimas tapas de órdago fueron las de salmorejo y chorizo ibérico, madre mía que homenaje al pimentón.

Espero que este post no influya para que estos lugares pierdan su encanto ya que como estos van quedando pocos.