Los ñoquis o gnocchi (del italiano gnocchi, plural de gnocco; ‘bollo’ y también ‘grumo’ o ‘pelotilla’) son un tipo de pasta italiana que se elabora con patata”.
Es uno de los tipos de pasta más desconocido para la mayoría. Tengamos en cuenta que en España, tradicionalmente, las  abuelas y madres de los que nacimos en el 75, básicamente, han cocinado en lo que pasta se refiere: macarrones (las más sofisticadas, espagueti cortados) y en concreto, los que yo denomino: los macarrones de colegio (tomate, chorizo y la pasta demasiado blanda y pasada). Aún así, recuerdo que este plato, era un éxito seguro entre los niños.
Con el tiempo, la globalización, el acceso a la información, la gran variedad de productos y la suerte de poder probar recetas variadas, hemos aprendido a disfrutar de la pasta más allá de los acostumbrados macarrones de colegio.
En mi caso, tengo que decir que por casualidades culturales, desde muy pequeño he comido pasta de calidad con Tuco https://es.wikipedia.org/wiki/Tuco gracias a las costumbres uruguayas que los inmigrantes trajeron a Madrid, donde me he criado. Cuando creces comiendo pasta al dente con esta deliciosa salsa, miras a los macarrones de colegio con otros ojos.

RECETA DE ÑOQUIS REHOGADOS CON JAMÓN, ACEITUNA Y CHAMPIÑONES

Hace unos días cociné una estupenda, fácil, rápida y deliciosa receta de ñoquis. Me pareció buena idea compartirlo y al hacer el post se me ocurrieron un montón de ideas sobre cómo conocí esta comida cuando era niño y cómo se consumía pasta en España en los años 70 bajo mi punto de vista. Una cosa me ha llevado a la otra y ahora me encuentro con un contenido socio-gastronómico entre las manos. Espero que os guste.

INGREDIENTES PARA 4 PERSONAS

  • 500gr. de ñoquis (si eres alérgico al gluten, no hay problema Schar distribuye una variedad muy aceptable)
  • 500gr. de champiñón fresco
  • Un botecito de aceitunas negras sin hueso pequeño
  • Perejil o, si te va, no dudes en usar cilantro
  • Pimienta
  • 2 tomates maduros
  • Ajos
  • Vino blanco

UNA SENCILLA RECETA DE GNOCCI PARA TODA LA FAMILIA (INCLUSO APTA PARA CELÍACOS)

Mi consejo en esto de la cocina es que disfrutemos cocinando. Es muy agradable convertir una tarea doméstica, en un momento placentero. No tengas demasiada prisa, aunque ya te adelanto que esta receta es fácil y no te llevará mucho tiempo. En 30 minutos puedes tener listo este plato delicioso.

Pela un par de ajos en láminas no muy finas y los sofríes. Cuando estén empezando a dorarse agrega el jamón y los champiñones. Dejas que se cocine todo y añades un poco de sal, pimienta y perejil.

Añade un poco de vino blanco o cerveza y lo dejas unos minutos.

Añade los tomates troceados para que se cocinen y mientras, en la cacerola con el agua hirviendo echas los ñoquis (por favor, no los dejes blandos, un par de minutos es suficiente, no hay nada peor que la pasta pasada).

Una vez que estan hervidos los gnocchi, los mezclas con el sofrito y lo salteas todo para que se mezclen los sabores.

Deja todo preparado porque la pasta como mejor está es recién sacada de la sartén, así que todos listos para disfrutar de este plato.

Receta de Gnocchi (sin gluten) con Champiñones y aceitunas
ñoqui schar sin gluten

Seguro que hay más sitios cerca de ti, yo te recomiendo el que conozco PASTAIO en Madrid –  http://www.pastaio.com/ tienen restaurante y tienda. Los gnocchi son espectaculares y se pueden congelar crudos. A mi me encanta las pasta de patata así que no soy objetivo, los que vienen en bolsas Schar https://www.schaer.com/es-es/p/gnocchi  no tienen gluten y además no hace falta que los conserves en la nevera antes de cocinarlos.

Convergente Pensador

EL CONSUMO DE PASTA Y EL BABY BOOM DE 1975

Escribiendo esto me ha surgido la duda de porqué pude comer y apreciar la buena pasta desde niño; descubriendo variedades desconocidas en aquellos momentos y acostumbrando el paladar a lo bueno.

Encuentro dos razones fundamentales:

  1. La explosión de natalidad del 75 (año de mi nacimiento) con su consecuente escasez económica (para la mayoría de las jóvenes parejas) que empujó a muchas familias a comer y a usar, de forma recurrente e inusual hasta el momento; pasta como plato estrella, por su bajo precio.
  2. La influencia de los inmigrantes argentinos y uruguayos que tradicionalmente importaron su maravillosa salsa de tuco y la costumbre de cocinar bien este delicioso alimento. Evidentemente no había ni ñoquis ni ravioli en el mercado a finales de los años 70 y había que hacerlos artesanalmente si querías comerlos. Aquí éramos mucho de cuchara pero respecto a la cocina italiana y a la pasta teníamos mucho que aprender.

No recuerdo exactamente cómo debía ser hacer la compra cuando yo tenía un año, pero creo que es el modelo hacia el cual, estoy intentando volver a base de luchar contra los elementos, huyendo de las grandes superficies y de la concentración de determinadas empresas. Es decir, comprar en el mercado y en pequeños comercios. Esto parte de una idea basada no en el precio más barato, sino en la calidad y en la cooperación para que el dinero se distribuya más justamente entre las personas y no entre unos pocos accionistas. Es decir, que tengo la idea de que con mi humilde aportación en la cesta de la compra, puedo hacer mucho, por favorecer en cierto modo la diversidad ya que no me parece bueno que los canales de venta se monopolicen por unos pocas empresas muy poderosas.

En los años 70 había menos de todo, porque supongo que el capitalismo estaba aterrizando, tras la dictadura de Franco, en España. Era el momento de adiestrarnos para consumir y querer tener de todo. Entonces las prioridades, según puedo recordar a mi alrededor, eran: tener trabajo, comprarse un piso y un coche. Eso lo aprendimos muy rápido. Con esa consigna he crecido yo, y con esos cimientos he podido firmar una hipoteca a 50 años que no sé si podré terminar de pagar o lo tendrá que hacer mi hijo.

Los inmigrantes que conocieron mis padres trajeron sus costumbres y gracias a ellos probé los espagueti, los ñoquis, los raviolis, el dulce de leche… y otras formas de cocinar. En un momento en el que no había internet, nos teníamos que relacionar los seres humanos para aprender cosas. La gente joven (mis padres en aquellos tiempos) no tenían las barreras mentales de mis abuelos, que siguieron hasta que murieron, cocinando sus platos tradicionales como habían hecho toda su vida, seguramente mucho más sanos que la comida rápida que nos quieren colocar, que viaja por medio mundo hasta nuestros platos contaminando y provocando desigualdad y sufrimiento a los que están al inicio de las cadenas de producción.  Al final no sé si hemos ido a mejor o a peor. Tengo la sensación de que cuanto más nos complicamos más infelices somos. Tenemos tanto de todo que no sabemos ni como enfocar nuestras ansiedades.

En España veníamos de una época de escasez y de una tradición muy arraigada en lo culinario. Mi madre, por ejemplo, la pequeña de seis hermanos, me ha comentado, lo frecuente que era comer garbanzos en su casa. Con ocho y un sólo sueldo, sólo había para eso, sobrevivir. No creo que esta falta de acumulación supusiera ninguna disminución de la felicidad respecto a la que podamos tener ahora, en un momento en el que los bienes materiales (muchos de usar y tirar) nos invaden y nos esclavizan. Más allá de lo que pueda pensar esa era la realidad.

Con esta fotografía pongo en contexto esta deliciosa receta de ñoquis, que me ha traído tantas reflexiones. En estos momentos la abundancia de oferta, nos pone delante lo que hace dos días tenías que elaborar artesanalmente. Me da por pensar que es verdad que tengo 41 años, pero no sé, tampoco ha pasado tantísimo tiempo. Los cambios van demasiado rápido hasta para los que asistimos en directo (que supuestamente no deberíamos percibirlo de una manera tan brusca).