Este libro me lo recomendó mi mujer. Me dijo que todo el mundo se lo debería leer y no le falta razón. Pese a no tener mucho tiempo y tener que seleccionar con cuidado las lecturas, decidí que yo también era “todo el mundo” y me puse con él.

Esta fábula es una buena guía de cómo se debería afrontar el trabajo día a día. Me he sentido identificado en algunas partes del libro, sobre todo en las que habla de cómo reconocer que todos tenemos que hacer esfuerzos por tratar de mejorar en la relación con los compañeros.

Todos somos personas y por ello debemos tratarnos con respeto. El sentirnos involucrados en un fin común y sentirnos bien si podemos aportar es algo que a veces cuesta conseguir pero necesario, ya que nos pasamos la mayor parte de nuestras vidas trabajando.

Muy recomendable.

Se lee en un par de horas y es muy ameno.