Todavía es posible olvidarse de lo malo. Uno se puede aprovechar de las cosas “buenas” de una gran ciudad como Madrid para hacer algo diferente cada día. Teatro, música, arte… y magia. Después de 33 años es la primera vez elimino otras opciones y me apunto a un plan mágico. Si uno ya no necesita alternar para relacionarse, si uno ya se aburre en los bares de siempre y si empieza a requerirse un cambio, está bien ir a un sitio a ver a un mago. Como no tengo ni idea de esto busqué en internet y encontré una web “La cripta mágica”, llamé y reservé (porque esto es así ,ahora hay que reservar para ir a cualquier lado). Ni siquiera me preocupó quien era el mago, en este caso Mórrison el Magnífico, porque tenía la seguridad de que iba a estar a la altura.

Lo que encuentras es diversión, humor y magia. Te lo pasas bien, te ries y no inviertes el dinero en 3 cubatas de garrafa escuchando música de calidad escasa. Es decir que en vez de dolor de cabeza y estómago, ojos rojos y poca estima hacia los figuras de la canción de moda; te llevas un buen rato, carcajadas, buen ánimo y buen sabor de boca. Además te ponen muchos cacahuetes.

Tienen pases para niños y un programa variado. ¿Barato?, no, tampoco es eso ya que te cobran 24 euros con cerveza incluída, pero como reirse no tiene precio, creo que de vez en cuando no está mal acercase y deleitarse con la magia.

Sacan a gente al escenario.